EMILCE STRUCCHI

Psicoterapia cognitiva | Talleres de estrés y salud

artículos

ELL@S SABEN. El enigma de la vocación

Un enigma puede pensarse como una incógnita que pide ser develada; una suerte de problema que tiene un significado oculto o una pregunta cuya respuesta es difícil encontrar. Algún diccionario da el ejemplo de los caballeros medievales que grababan en sus armaduras enigmas que les permitían esconder el nombre de la mujer amada.

Cuando una muchacha o un muchacho jóvenes-o no tanto, a veces-piden una consulta de Orientación Vocacional, suelen manifestar que no saben qué carrera seguir, o dicen que no saben cuál es su vocación, o hasta pueden incluso afirmar que no tienen vocación alguna. Entonces se constituyen en uno de esos seres para quienes el nombre de esa mujer (vocación y luego, carrera u oficio) se encuentra escondido, enmascarado de algún modo. (1)

También parece en muy variadas situaciones, y siguiendo con la utilización del recurso de las metáforas, que el profesional podría constituirse en una especie de oráculo capaz de leer algunos de esos signos y encontrar así esa designación que hasta entonces se mantenía secreta.

En mi caso, a lo largo de una labor profesional que lleva más de veinte años, he tenido oportunidad de trabajar con cientos de jóvenes tanto en instituciones educativas como en centros especializados y también en forma particular. Ese desarrollo me llevó a conocer y poner en práctica distintas modalidades de abordaje en Orientación Vocacional, desde la administración de tests objetivos hasta los inventarios, desde las pruebas proyectivas hasta la implementación de juegos. (2)

Los juegos, que normalmente son grupales, pueden tener muy distintos formatos como asumir diferentes roles profesionales según lo que cada uno cree que significan, atribuir a otr@s del grupo ciertas características o ciertos perfiles de personalidad que se consideran típicos de una carrera; hay varios otros juegos interactivos que no serán descriptos ya que no es el motivo de estas reflexiones presentar las técnicas existentes en este campo laboral.

Con el tiempo, y haciendo un trabajo cada vez más personalizado y enfocado, hoy puedo afirmar que-con el rango de relatividad que trabajar con personas siempre conlleva-no todos los que deciden con rapidez cuál será su carrera a partir de su vocación saben por qué ni para qué la eligen.

Algunas veces las personas deciden con escasa reflexión sobre este tema tan importante para la identidad personal. Por otra parte, y en forma complementaria con lo manifestado en el párrafo anterior, puedo sostener que no todos los que se sienten desorientados, confusos o medio perdidos acerca de su vocación y la carrera u oficio futuros, es porque tienen un "serio problema" o están "haciendo mal las cosas y entonces perderán un tiempo irrecuperable". Sostengo que ningún tiempo de aprendizaje en la vida es tiempo perdido. Y a la vocación, ese enigma que suele estar oculto, hay que descubrirla; y en ese camino a veces podemos equivocarnos y aprender que en verdad no era ésa, sino otra. Su nombre, tanto como el de la amada de los caballeros medievales, puede estar escondido-en este caso no en una armadura externa sino en nuestro interior-.

Por eso considero que el trabajo es de "descubrimiento" y no de adherirse a resultados numéricos: el test o los tests no nos dicen nada que no esté previamente dentro nuestro. De paso, y no es un dato menor esto que agrego, se puede tomar a este proceso de reconocimiento de la vocación y búsqueda de la carrera u oficio como una práctica, un ejercicio que implica poner en contacto los pensamientos con las emociones asociadas a esta etapa (de decisiones) tan crucial de la vida. Y es crucial por un conjunto de razones que trataré de resumir.

Si nos ubicamos ahora en la población de adolescentes, ellos están terminando el ciclo secundario de sus estudios, dando exámenes, preparando el viaje de egresados, haciendo fiestas para juntar dinero para ese viaje, y otra serie de actividades que de cierta manera el mundo de los adultos, la sociedad, les fue imponiendo con criterio comercial algunas veces; otras no.

Y por si todo lo anterior fuese poco, esa es una época de la vida en que se descubre el amor y se define la orientación sexual, la elección de compañer@ heterosexual, homosexual o lésbico. ¿Habrá algo que pueda distraer más a los seres humanos que la sexualidad y el amor? Tanto aquéllos que se enamoran por primera vez, como los que están perdiendo ese primer amor o conociendo a otro nuevo, estarán, digamos, con las energías orientadas hacia otros temas tan o más importantes que "la elección de carrera". De paso, por estos años-de 16 a 18 aproximadamente-se va terminando de consolidar una revolución hormonal que se inició en la pubertad (alrededor de los 12 años) y fue generando cambios enormes tanto en el aspecto corporal externo-características sexuales secundarias-, como a nivel interno-maduración del aparato reproductor-.

¿Cómo alguien que está viviendo todas estas circunstancias a la vez, muchas de ellas estresantes por lo desconocidas o/e incontrolables, puede tener tan claro cuál es su vocación, qué quiere estudiar-primero si quiere estudiar o no-, en qué quiere trabajar, "qué quiere para el futuro" cuando el presente (psicosocial-laboral, familiar, emocional, hormonal y hasta el de su apariencia física) no le da tregua?

El descubrimiento de la vocación y la elección de carrera u oficio, entonces, es apenas una cuestión-difícil de descifrar en ocasiones-dentro de un vastísimo panorama que el adolescente tiene que afrontar. Que los adultos podamos comprender esta complejidad es o puede ser un factor de alivio y gran ayuda para los jóvenes.

Pretendo con este escrito estar desmitificando la creencia muchas veces imperante del adolescente que no sabe lo que quiere, o que está como en tinieblas perdido en los confines de la tecnología o el alcohol. La experiencia laboral-y también las charlas con jóvenes en otros ámbitos fuera del consultorio-, me indican que ell@s saben. Aunque pueda ocurrir que se vean muy influenciados por la carrera de alguno de sus padres, o por seguir estudiando junto con sus amigos, o por buscar una carrera que les permita ganar mucho dinero (o puede suceder totalmente lo contrario y la lista de opciones y su combinación hacerse muy extensa). No hay dos casos iguales y por eso es necesario trabajar a medida de las necesidades particulares.

Ell@s saben. Lo que muchas veces puede suceder es que a los adultos nos cueste aprender a escucharlos, compartir sus dudas-y las nuestras-, respetar sus necesidades, recordar cómo fueron escuchadas o no las nuestras cuando teníamos esa edad; en fin, acompañar su búsqueda de respuestas (en lugar de darles o exigirles respuestas) no siempre instantáneas. Esto puede producir altos niveles de incertidumbre por lo que muchas veces los adolescentes están ansiosos, preocupados y hasta malhumorados cuando alguien les pregunta ¿y, ya elegiste qué vas a ser? También la familia padece esta ansiedad mientras socialmente está estipulado y dispuesto el momento en que "se debe" comenzar a estudiar una carrera.

Para hacer el cierre de estas consideraciones, al menos por ahora, dejo algún interrogante para meditar y/o debatir: la pregunta anterior, y, ya elegiste qué vas a ser, ¿acaso está diciendo sin expresarlo abiertamente, que si uno no sabe aún y no tiene la respuesta para ese enigma, entonces uno no es? Ell@s saben. A veces necesitan tiempo y/o ayuda para resolver lo que todavía es una incógnita.

Ell@s son. La carrera, el oficio, si bien forman parte de la identidad, se suman a lo que los seres humanos somos. Y los profesionales que como yo trabajamos en estos temas, podemos aportar experiencia, amplitud de criterio, y sobre todo una guía que disminuya la incertidumbre en esa búsqueda que es interna aún cuando se necesite recurrir al medio externo para obtener múltiples informaciones.

Lic. Emilce Strucchi, Octubre de 2011
4555-3524 / 155-717-7425
Registro de la Propiedad Intelectual N° 5002229

Notas

(1) Es necesario aclarar que sólo se trata de géneros de los sustantivos "la" vocación, "la" carrera; y agrego que puede tratarse también de "el" oficio, como quedó dicho más arriba. Lo incluyo en esta nota pues la metáfora de "mujer" no se ajusta gramaticalmente al oficio, pero sí y en todos los casos a la vocación (que de ella se trata), y ésta puede concretarse por medio de un oficio. Considérese así de acá en más para no hacer múltiples aclaraciones en el texto del artículo.

(2) Se denominan Tests Objetivos a aquéllos que presentan problemas con respuesta correcta /incorrecta, donde se compara el resultado que obtiene una persona con el promedio de los resultados obtenidos por un amplio grupo de personas de la misma edad y sexo, de la región y clase sociocultural a la que esa persona pertenece (baremo). Los Inventarios (de personalidad o de intereses, por ejemplo) son autodescripciones donde no hay respuestas correctas o incorrectas, sino varias alternativas de respuestas para elegir (ante cada pregunta o ítem) la que se parece más a su forma de ser-personalidad-, o a sus gustos particulares-intereses-. Las respuestas se transforman en puntajes que también serán ubicados en relación a un baremo. Las Pruebas Proyectivas consisten en estímulos poco o nada estructurados donde los individuos o bien dibujan, o dicen qué es lo que ellos ven en una lámina de formas poco precisas, o bien elaboran un texto verbal o escrito luego de una consigna amplia.